Estoy en Adulterio ¿Qué Hago?

Si estás en adulterio, estás jugando con fuego. Tu lo sabes, pero no puedes abandonarlo. Lo lamentable es que si continuas, no sólo destruirás tu matrimonio sino que marcarás para siempre tu vida y la de tu familia. Se que no es fácil salir, pero nunca saldrás, si nada haces.

Es peligroso seguir sumiéndose cada vez mas profundo en ese pozo ciego. Las reacciones que experimentará usted y su familia son impredecible, así como tal vez usted nunca se imaginó que estaría en esta situación. El adulterio no respeta posición, educación ó el conocimiento que tenga la persona. En los tiempos de David, el rey de Israel, el aborto era realmente imposible. Cuando su amante Betsabé le contó sobre su embarazo, activó en el gran poeta, cantor y rey, las mas terribles armas defensivas. Utilizó el engaño, la hipocresía y finalmente el asesinato. Cuando David creía que su astucia le había protegido, el creador de la vida y el autor de las mas hermosas leyes morales activó un juicio y luego un sistema disciplinario que no solo afectó la vida espiritual, emocional y física del popular rey, sino que culminó con terribles consecuencias en los familiares inocentes. Llego la rebelión de sus propios hijos y aun la violación y el asesinato entre hermanos.

Es que Dios dejó para nuestro bien, hermosas leyes morales, para que al cumplirlas vivamos felices y evitemos consecuencias fatales.

Si usted está profundamente involucrado emocionalmente al punto de querer llevar a cabo sus fantasías o si ya está involucrado física e íntimamente con alguien que no es su cónyuge usted esta cometiendo uno de los peores pecados.

Si enceguecido por su pasión usted desestima las consecuencias terribles de perder la reputación personal, de arruinar su carrera, perder su trabajo y hacer daño y ser mal ejemplo para su familia. Necesita ayuda urgente.

Si ya perdió el dominio propio y rechaza todas las reglas morales de fidelidad y el compromiso con su familia que antes estimaba, usted no puede salir con sus propios esfuerzos.

Si está racionalizando sus acciones erróneas. Si lo dudoso e inmoral se volvió aceptable y pasional, usted no puede salir sin ayuda y debe tomar la decisión de continuar dividido y destruyendo sus emociones y a su familia o terminar con su relación inapropiada.

Si desea tener una vida conyugal saludable, abandone la satisfacción de sus pasiones fuera del vínculo matrimonial aunque no sea fácil y busque ayuda profesional para saber como restablecer su relacional matrimonial aunque sea muy difícil.

David Hormachea

 

Deboras en Oración

Dios decidió utilizar a una mujer como instrumento de su causa, ella era una mujer como cualquiera de nosotras, esposa, madre, amiga, creyente, patriota, que tomó un papel importante que trajo bendición a toda una generación completa, hemos tomado el nombre de Débora porque al querer parecernos a ella, estamos creyendo en la Palabra que si imitamos su obediencia, valor y fe, Dios hará que nuestras oraciones también traigan protección y visión a nuestras generaciones.

Vamos a hacernos tres preguntas sobre nuestro personaje principal para que al contestarlas nos animemos a imitar las características que la hicieron especial, para inspirarnos en su ejemplo y motivos de oración y repetir su pasión como intercesora y madre.

¿Quién fue Débora? Jueces 4:4 “En aquel tiempo gobernaba a Israel una profetisa llamada Débora, que era esposa de Lapidot. Ella tenía su tribunal bajo la Palmera de Débora, entre Ramá y Betel, en la región montañosa de Efraín, y los israelitas acudían a ella para resolver sus disputas”.

Débora fue una madre valerosa en la historia de Israel. Como les conté la última ves , Israel fue un pueblo muy terco, repetidas veces cayó en la idolatría y por ello, no sólo perdió todo sentimiento de conciencia nacional, de ética o doctrina sino que dejándose llevar por la corriente , perdió el temor a Dios, lo que le hizo sucumbir a la fuerza de los ejércitos enemigos. Débora fue la esposa de Lapidot, vivía debajo de una palmera, y desde allí, se hizo famosa por la sabiduría con que aconsejaba a todos aquellos que acudían a buscar un consejo de una mujer temerosa de Dios, la llamaban “la madre de Israel”, Jueces 5:7 ¡Yo, Débora, me levanté como una madre en Israel!

Débora era hábil, una mujer preparada en la Palabra, era audaz y emprendedora y además tenía el don de la profecía y del canto. Usando estos dones les recordaba a sus compatriotas los milagros que el Señor hizo por su pueblo y luego les profetizaba días mejores en el futuro. Como juez, administró justicia y dio consejos, su reputación era probada e inspiraba confianza. Ella fue la iniciadora de una estrategia para acabar con el enemigo del pueblo escogido, capitaneo del brazo fuerte de Dios y logró una victoria milagrosa, que hasta hoy podemos usar como ejemplo para imitar su fe.

Hay características que debemos considerar antes de empezar a llamarnos Déboras de oración, cualidades de su carácter que ayudaron no sólo que fuera conocida, sino y sobre todo amada y escuchada por Dios, miremos algunas de sus virtudes:

1. Una mujer fiel y sujeta a su esposo. “Esposa de Lapidot” el que fuera “juez” no le quitó que ella pusiera a su esposo en el lugar que le correspondía.

2. Reconocida por su sabiduría, más que renombre por un buen consejo, tuvo el honor de ser necesaria para guiar a todo un pueblo que andaba perdido.

3. Valiente y luchadora, no tuvo reparos en animar a los ejércitos a salir contra los enemigos que buscaban la destrucción del pueblo de Dios.

A través de toda la Biblia Dios ha puesto ejemplos de madres que perseveraron en oraciones fervientes, muchas nos hemos maravillado con las hermosas oraciones de Ana, madre de Samuel, con la oración de Miriam que suenan como cánticos de gratitud; la oración de María madre de Jesús, o Elizabeth, madre de Juan el Bautista, en las cartas de los apóstoles no encontramos más oraciones que nos sirvan de pauta para repetirlos, pero que interesante que si están detalladas las virtudes de las santas mujeres que supieron orar como a Dios le agrada. Creo que esto fue así adrede, sino todavía estaríamos repitiendo estas como si fueran rezos, en vez de buscar imitar sus ejemplos de conducta y santidad. En las características que una mujer creyente debe tener el apóstol Pablo nos dice que debemos ser: Reverentes (respetuosas) en la conducta, sensatas (equilibradas, maduras), puras (verdaderas), cuidadosas del hogar, bondadosas (compasivas), sumisas (humildes y apacibles) a sus esposos, no calumniadoras (mentirosas o hipócritas) y buenas consejeras (maestras de la Palabra). Tito 2: 4-5 “Enséñales que sean reverentes en su conducta, y no calumniadoras ni adictas al mucho vino. Deben enseñar lo bueno y aconsejar a las jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos, a ser sensatas y puras, cuidadosas del hogar, bondadosas y sumisas a sus esposos, para que no se hable mal de la palabra de Dios”

Para ser una Débora de oración es necesario tener una conducta seria e íntegra, sana e intachable para que no pueda el enemigo decir nada de nosotras.

¿Por qué es necesario orar?

Era necesario orar porque: Jueces 5

1. Los hijos habían abandonado el camino.

2. Se habían perdido por sendas escabrosas (pecaminosas).

3. Los guerreros desaparecieron.

4. Los hijos escogieron nuevos dioses en vez del verdadero.

5. Porque no había ni un valiente que defendiera al pueblo de Dios.

6. Porque no había ni uno solo que piense.

7. Porque hay muchos cautivos, prisioneros de su propia ambición.

¿Creen que hay mucha diferencia entre aquel tiempo y lo que ocurre hoy? Nuestros hijos, los jóvenes de nuestro Perú han renunciado a la fe, andan vagando por sendas inmorales, buscando placer, su dios es el egoísmo, no hay temor a Dios; Los guerreros de oración son contados con las manos, casi no hay jóvenes que vivan la fe con valentía, son tan pocos que es casi un milagro que sobrevivan, por eso Satanás continúa la lucha contra ellos, su objetivo es desaparecerlos por completo. Los jóvenes han escogido sus propios dioses, ya no hay lugar para la compasión, el servicio o el verdadero amor, todo ha sido sustituido por la indiferencia, el materialismo y la pasión depravada. Amadas madres, debemos orar, debemos dejar de pensar que sólo nuestros hijos son responsabilidad nuestra, la verdad es que los jóvenes, los hijos han perdido el verdadero camino y la tarea que nosotras, ahora unidas, vamos a asumir es orar, para que Dios los rescate y los convierta en sus siervos.

¿Cómo vamos a orar?

Vamos a orar al estilo de Débora:

1. Con gratitud, levantando un cántico de alabanza y loor, porque él quiere conducir a sus hijos a través del desierto a la tierra prometida.

2. Con pasión, poniendo nuestro corazón en ellos, levantando a los príncipes del Señor, que Dios haga su perfecta voluntad en cada uno de ellos.

3. En Unidad, trabajando en unidad como una sola madre, asumamos el papel tal cual Dios lo planeó.

4. ¡Despiertas! Atentas, actuando para levantar a cada hijo con nuestra oración, discerniendo los tiempos, anticipándonos a los ataques del enemigo, perseverando para no darle tregua a Satanás.

5. ¡Con fuerza! Vistiéndonos de poder en el Espíritu Santo para que él interceda por nosotras con gemidos indecibles.

Si oramos como Déboras, nuestros jóvenes serán liberados, los prisioneros ya no morirán en el calabozo donde estaban cautivos, la oración fiel romperá los cerrojos de hierro y la liberación será completa. Ya nunca les faltará pan y lo más hermoso, Dios pondrá palabras en la boca de nuestros hijos, se convertirán en pastores, en misioneros, en sostenedores de obreros que agradecidos darán su vida para liberar a otros.

Salmo 144:12 “Que nuestros hijos, en su juventud, crezcan como plantas frondosas; que sean nuestras hijas como columnas esculpidas para adornar un palacio”.

 

 

 

 

 

¿Pacto o Contrato Matrimonial?

 ¿Cuántas veces en su vida ha firmado un contrato? De arrendamiento, de trabajo, o un crédito y ¿Cuántas veces los ha dado por terminado?…

Se ha vuelto cotidiano el firmar esta forma legal, pero lo preocupante no es que no exista credibilidad en la palabra dada, si no que el matrimonio se ha vuelto un contrato: promesas, responsabilidades, con condiciones (cláusulas), y duración determinada.

La sociedad se ha olvidado que el matrimonio (ese paso que una pareja da para dar lugar a una familia y ser una de las células de la sociedad) esta diseñado por Dios para ser un PACTO: promesas, responsabilidades, sin condiciones y sin límite de tiempo.

La pareja que vive su relación de matrimonio como un pacto será iniciadora de un hogar estable, con la determinación de dar todo de sí para crecer juntos y rodear a sus hijos y a ellos mismos de bienestar y aunque vengan las tormentas, permanecerá (sin condiciones ni límite de tiempo).
La diferencia entre un matrimonio que vive su relación de pareja como un pacto y no como un contrato está que en los primeros construyen una vida de servicio del uno por el otro, los segundos estarán juntos hasta que uno no resista al otro. (con condiciones y con limite de tiempo).

“…Pues porque el Señor actúa como testigo entre ti y la esposa de tu juventud, a la que traicionaste aunque es tu compañera, la esposa de tu pacto” Malaquias 2:14

REFLEXION:

Finalmente un individuo escoge libremente con quien se casa y su motivación principal debe ser el compromiso, entonces podemos preguntarnos, ¿por qué el matrimonio se ha vuelto un contrato mas?

¿Hasta que punto resistirá la sociedad el resquebrajar de sus familias?

¿Y las generaciones futuras, alcanzaran a conocer lo que significa un pacto matrimonial?.

7 Maneras creativas de orar en Familia

¿Qué puede hacer su familia para incorporar la oración en su vida diaria? Considere estas ingeniosas ideas de la madre y escritora Mary DeMuth.

Usen la tecnología. Vivimos en la era digital, y nuestra familia ha aprendido el valor de la tecnología para orar los unos por los otros, utilizando el correo electrónico, los mensajes de texto, e incluso los sitios de redes sociales. He enviado mis peticiones de oración por correo electrónico a mis hijos: ellos han enviado mensajes de texto con sus peticiones, y yo les he respondido con oraciones específicas. Cuando viajo, oramos juntos por teléfono. Y cuando me escriben en Facebook acerca de sus peticiones, intercedo por ellos en mi respuesta.

Desconéctense. Muchas veces, a la oración se le da una importancia secundaria, por lo saturadas que están nuestras vidas. Cree una zona segura en su casa y un período de tiempo donde se desconecten por completo de la televisión, la música, la Internet y la computadora. En ese silencioso período, anime a sus hijos a escuchar a Dios, que es el otro lado de la oración que, con frecuencia, no practicamos. Pasen tiempo, como familia, compartiendo tranquilamente sus preocupaciones, alegrías y necesidades.

Pongan las peticiones por escrito. Cuando mis hijos eran pequeños, utilizábamos una pizarra para mantener el control de las peticiones, y para ver cómo las respondía Dios. Con tiza de colores, dividía la pizarra en tres secciones: fecha, petición y respuesta. Nos turnábamos para expresar nuestras peticiones; después, cada uno anotaba la fecha y la necesidad. Cuando Dios respondía específicamente nuestras oraciones, anotábamos la fecha y la forma como había respondido. Otras ideas son escribir las peticiones en un diario de la familia, o en una sencilla libreta. Llevar un control de la actividad de Dios, no importa la forma que se adopte, fortalecerá la fe de sus hijos y profundizará la determinación de ellos de comunicarse con Él.

Tomen un nombre para orar. Cada semana (o mes), que todos tomen al azar el nombre de otro miembro de la familia. Durante el tiempo designado, ore cada uno por esa persona.

Escuche, y luego actúe. En este mundo enloquecido algo que sus hijos necesitan es que usted los escuche con atención. Deténgase, escuche y esfuércese por escuchar lo que quieren decirle. Cuando compartan sus frustraciones o preocupaciones, ore por ellos en ese momento. No se limite a prometer que va a hacerlo después.

Utilicen los altibajos como trampolín. Cada noche, durante la cena, mencionamos las cosas buenas y malas del día. ¿Por qué no dar un paso más allá en la conversación utilizando esos altibajos como un trampolín para orar después de comer? Oren por quien esté a su izquierda o a su derecha, o al otro lado de la mesa.

Visiten lugares nuevos para orar. Piensen en la posibilidad de dar una caminata en el parque de su vecindario como otra forma de desconectarse del mundo y conectarse con el corazón de Dios en oración y estudio de su Palabra.

Reclama tu Herencia

Quisiera dedicarles este artículo a todas las mujeres valientes y osadas, que se atreven a conquistar todo lo que Dios les ha dicho. Aquí vemos el caso de 5 mujeres que nacieron y crecieron en medio de una sociedad patriarcal, dirigida por hombres. En ese tiempo, había tanta discriminación a la mujer, las ignoraban, las consideraban inferiores, se esperaba que llevaran velo, no se les permitía hablar con hombres en público, vivían prácticamente en el ocaso y con pocos privilegios.

1  Vinieron las hijas de Zelofehad hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de las familias de Manasés hijo de José, los nombres de las cuales eran Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa; 2y se presentaron delante de Moisés y delante del sacerdote Eleazar, y delante de los príncipes y de toda la congregación, a la puerta del tabernáculo de reunión, y dijeron: 3Nuestro padre murió en el desierto; y él no estuvo en la compañía de los que se juntaron contra Jehová en el grupo de Coré, sino que en su propio pecado murió, y no tuvo hijos. 4¿Por qué será quitado el nombre de nuestro padre de entre su familia, por no haber tenido hijo? Danos heredad entre los hermanos de nuestro padre. 5Y Moisés llevó su causa delante de Jehová. 6Y Jehová respondió a Moisés, diciendo: 7Bien dicen las hijas de Zelofehad; les darás la posesión de una heredad entre los hermanos de su padre, y traspasarás la heredad de su padre a ellas. 8Y a los hijos de Israel hablarás, diciendo: Cuando alguno muriere sin hijos, traspasaréis su herencia a su hija.

Números 27:1-8.

 

Su padre Zelofehad el significado de su nombre es: Sombra, Temblar de miedo) Y sólo tuvo hijas, el nombre de ellas era:

1. Maala: Enfermedad o dolencia.

2. Noa: Descanso, reposo.

3. Hogla: Fiesta, danza.

4. Milca: Reina, abogada.

5. Tirsa: Gracia, encanto, placentera.

En esa cultura supresora de la mujer, las hijas no tenían derecho a ninguna herencia solo los hijos (varones) pero estas mujeres se levantan para reclamar lo suyo, cinco mujeres valientes, atrevidas y decididas se atrevieron a hacer algo sin precedente. Aquí están las cinco mujeres de una familia sin hombres. Saben que su futuro se juega en este censo, si sólo se da tierra a los hombres, su nombre desaparecerá y la casa de su padre Zelofehad no tendrá futuro: SU DESTINO ESTÁ EN JUEGO.

Resaltemos tres cualidades en estas mujeres:

I. RECLAMAN LA HERENCIA DE SU PADRE. (Verso 4)

Ellas seguramente oraron y se dispusieron a hacer algo inconcebible en su época, ir donde el caudillo Moisés, donde los ancianos y frente al resto de la congregación y pedir su herencia. ¿Qué pasaría? ¿Serían ignoradas? ¿Serían amonestadas? ¿Serían respondidos sus reclamos? ¿Serían juzgadas?

Había muchas mujeres como ellas, en su misma situación, pero ellas eran diferentes, ellas no se cruzaron de brazos a lamentarse, se arriesgarían y que pase lo que pase. Quizás comentaron con otras mujeres, quizás las llamaron desajustadas, locas, soberbias, irrespetuosas, rebeldes pero no era nada de eso, ellas sabían que tenían derecho a esa herencia de su padre y no iban a permitir que otro se la quitara, a pesar de cualquier ley. Estas eran mujeres e hijas decididas.

Versículos 2:4 ¡Qué osadía!, ¡Qué atrevimiento! Reclamar las posesiones de su Padre.

Hoy hay miles de mujeres con herencia en Dios, temerosas de reclamarlas por los conceptos erróneos y distorsionados por la religiosidad en que han vivido hasta hoy, por la mentalidad machista, humanista,

Mujer, escucha, hoy tú también puedes reclamar las posesiones de tu Padre, tú tienes herencia. Hay ricas y maravillosas posesiones que Dios quiere otorgarte, pero has creído las mentiras que te han dicho, que eres inferior, sin derecho, oprimida, aplastada. ¡Aprende de las hijas de Zelofehad y reclama tu herencia!Estas mujeres eran cosa seria, el Tabernáculo tenía zonas, donde a las mujeres se les prohibía el acceso. Encontramos a las hijas de Zelofehad delante de la puerta del Tabernáculo de reunión. Este es el lugar más cercano hasta donde ellas podían acercarse, allí las mujeres permanecen ahí de pie, esperando a Moisés y los líderes.

 

Las cinco hermanas tuvieron que cruzar varias fronteras:

1. Tuvieron que cruzar la frontera de la ansiedad para llegar cerca de la entrada del tabernáculo de reunión.

2. Tuvieron que cruzar la frontera de sentirse inferiores de hablar por sí mismas como mujeres, en vez de dejar que alguien hable por ellas.

3. Tuvieron que cruzar la frontera de la falsa modestia y evitar esperar hasta que alguien les diga que se les permitía hablar.

4. Tuvieron que cruzar la frontera del miedo a desafiar a la comunidad y su entendimiento de lo que parecía ser una ley invariable, divina y eterna.

5. Tuvieron que, por supuesto, cruzar la frontera de desafiar a Dios y a su propia ley.

 

Una de las razones que las hijas de Zelofehad pudieron abogar su caso, es que ellas sabían quiénes eran (Hijas de Abraham)y lo que les pertenecía. Ellas no esperaron que otra persona abogara por ellas; ellas mismas actuaron y expusieron su caso. Es importante saber quién eres en Dios, no hay razón absoluta para quedarte esperando que otra persona te consiga lo que te pertenece, tu Padre celestial te ha dejado una herencia, no es lo que la gente diga de ti lo que te hace diferente, es lo que Dios ha dicho de ti.

 

2. ENRIQUECEN LA IMAGEN DE DIOS. (Verso 6)

Aquellas mujeres se atrevieron a confiar en Dios como el defensor de su justa causa para que les concedieran su petición.

* Las hijas de Zelofehad son mujeres que tienen definido un programa de vida. Piensan enérgicamente, programan son previsoras y miran lo que está más adelante.

- Las hijas de Zelofehad saben cuando ha llegado el momento de actuar. Saben que tienen que asumir la responsabilidad ahora. La Tierra Prometida está muy lejos. Sin embargo, saben que ahora es el momento en que se decide su futuro.

- Las hijas de Zelofehad saben a dónde ir y a quién recurrir. Están de pie en medio de toda la congregación. Sólo aquí es el lugar donde tal pedido, se puede decidir ante moisés, el sacerdote y los príncipes

La respuesta de Dios es sorprendente y maravillosa, vers. 6 y 7. Dios dijo: “Moisés escucha a esas mujeres y sus reclamos, son justos, tienen derecho a su herencia, he visto su determinación, su valentía, están reclamando lo que les pertenece, ni más ni menos, ¿porqué no dársela?” ALELUYA.

 

3. MOLDEAN SU FUTURO PARA ELLAS Y LAS PROXIMAS GENERACIONES. (Verso 8)

Las hijas de Zelofehad son mujeres que moldean su futuro. Son activas, piensan, hacen planes, tienen claro lo que Dios quiere para ellas mañana, ellas saben que son herederas, conquistadoras, que son princesas, que son reinas que saben que lo que es de Su Padre les pertenece y ni la tradición, ni los dogmas, ni la religión, ni ninguna otra cosa impedirá que reciban lo que es de ellas. ¡AMÉN!

A raíz de la valentía y decisión de estas cinco hermanas, se estableció una nueva ley ellas cambiaron el curso de todas las generaciones de las mujeres, desafiaron el “status quo” de su tiempo. (Fueron pioneras, rompe brechas, gente de rompimiento)

¿No le parece maravilloso? La petición y el reclamo de cinco mujeres cambió el derecho, la ley de la época y por generaciones a partir de ahí.  De no haber sido por el denuedo y firmeza de estas mujeres, sus tíos hubieran heredado toda la riqueza de su padre, y habrían quedado en la pobreza recibiendo las sobras de los demás.

Ha llegado el momento de que las mujeres se levanten sobre sus pies y afirmen de forma equilibrada, bíblica y justa su valor, su potencial y su propósito en Dios.

Es tiempo de concluir con el pasado, con los recuerdos, con los maltratos, con los traumas, con la baja autoestima que te han paralizado y han imposibilitado que seas todo lo que Dios dice y quiere que tú seas. Eres una mujer del Reino, eres reina, eres heredera, no aceptes que nadie piense, crea y determine menos que eso. Aprende de las hijas de Zelofehad y RECLAMA TU HERENCIA HOY.

 

Como Déboras de la Casa, desarrollamos lazos de amor, afirmación, estima y dignidad, en la vida de las mujeres, con el fin de empoderarlas como guerreras del Reino, para que establezcan una relación de intimidad con Dios, que consolide sus funciones como esposas, madres y abuelas, amas de casa, profesionales, que establezcan una maternidad e influencia, basada en los Principios Divinos, donde sean moldeadas y preparadas para los nuevos retos venideros. Tenemos una reunión bimensual  los Primeros Sábados, Hora 3:00 p.m. – 5:00 p.m. Puede escribirnos al correo electrónico: cecilia_thenriquez@hotmail.com ó comunicarse al teléfono: (504)2246-3217. La responsable es la Pastora Cecilia de Suazo.

 

 

¿Cuando Tengo Que Aguantar A Mi Cónyuge?

La Aceptación es una necesidad fundamental para tener un matrimonio saludable!

La Aceptación es una de esas necesidades y significa entender que tu cónyuge tiene una identidad propia que esta determinada por su temperamento, su cultura, su educación y el medio ambiente en el que se desarrolló, entre otras.

Todos los seres humanos tenemos la necesidad de sentirnos aceptados.Lo contrario es el rechazo e implica una manifestación de no aceptación que genera juicio, crítica, malestar, enojo, resentimiento y baja autoestima.

En el matrimonio ambos deben aceptarse tal como son con sus virtudes y defectos.

A partir de la aceptación mutua, se puede y se debe trabajar para mejorar ayudándose mutuamente.? ?Muchos cónyuges no recibieron esta manifestación de amor en sus hogares y se sintieron rechazados por alguno de sus padres y muchas veces por los dos, aunque de manera generalmente inconsciente.

No obstante esta falta de aceptación la arrastran al matrimonio. Al inicio de la vida conyugal no se manifiesta por cuanto en la etapa del enamoramiento si se sienten aceptados. El problema sale a la luz cuando pasada esa etapa comienzan las quejas, las actitudes despectivas, la indiferencia y las ofensas.

En el matrimonio es completamente normal que los cónyuges sean diferentes o muy diferentes. Lo contrario es poco común, ya que en las relaciones de pareja ocurre lo mismo que en las leyes de la física, polos opuestos se atraen y polos iguales se repelen.

La idea es que sean complementarios.? ?Entonces los cónyuges deben entender que en la relación matrimonial cada uno tiene que aportar sus dones y virtudes que van a ayudar a su cónyuge y viceversa. Siempre hay un cónyuge más activo que el otro y siempre hay uno más pasivo que el otro. Entonces el más activo debe entender que ese será uno de sus aportes al matrimonio de por vida y a su cónyuge probablemente le tocará activar la paz.

Colosenses 3: 12-15: Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de bondad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia. Soportaos unos a otros y perdonaos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Sobre todo, vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo. Y sed agradecidos.?

Para disfrutar de un matrimonio saludable es imprescindible que nos aceptemos mutuamente y trabajemos cada uno por nuestra parte para que nuestra respuesta a las actitudes de nuestro cónyuge que nos molestan, sean bondadosas, humildes y pacientes. Y por otro lado entender que nuestras fortalezas son nuestro aporte al matrimonio y nuestras debilidades son las que necesitamos que nuestro cónyuge nos ayude a manejar.

Tómese unos minutos para meditar en esta enseñanza y luego siéntese a hablar con su cónyuge acerca de las fortalezas y debilidades de cada uno y como se pueden complementar para ayudarse mutuamente y lograr tener un matrimonio saludable y agradable.

Tu matrimonio y tu familia es el tesoro mas valioso que Dios te ha dado. Cuídalo!

Luis y Hannia Fernandez.

La violencia doméstica y la iglesia

A los cinco años de su segundo matrimonio abusivo, Margarita y su esposo le entregaron su vida a Cristo. Este compromiso espiritual le dio a Margarita la esperanza de que su tumultuoso matrimonio se podía salvar.
Pero cuando el abuso físico continuó, se dirigió a su pastor para buscar ayuda. Le contó los terrores de vivir con un hombre que una vez la lanzó contra una pared y la ahorcó hasta el punto que escuchó un chasquido en su cuello.

Su pastor le aconsejó: Ve a casa, ora y sométete. “Si tu esposo te mata, será para la gloria de Dios”. Margarita sobrevivió tanto el tormento cruel de su esposo así como el escalofriante consejo del pastor. Pero como muchas mujeres que han sido maltratadas, encontró refugio en el mundo no en la iglesia — un refugio para mujeres en Texas.

“La violencia doméstica es un gran problema en Estados Unidos, América Latina y dentro de la Iglesia”, expresó el pastor y consejero matrimonial Jimmy Evans de Amarillo, Texas, E.U.A. “Pero la iglesia no lo está tratando como un problema serio”.

Según las estadísticas del Concilio Nacional En Contra de la Violencia Doméstica, una mujer es agredida cada 15 segundos en los Estados Unidos. Cada año, casi 2 millones de mujeres son agredidas por sus esposos o ex maridos. Un tercio de todas las mujeres que buscan atención médica han sufrido de violencia doméstica. Se dice que es la causa número uno de crimen en Estados Unidos y la menos que se denuncia. Lo más vergonzoso es que muchas de las víctimas y sus perpetradores son cristianos.

Margarita, cuya experiencia la condujo a trabajar con otras víctimas, le dijo a Vida Cristiana que la mitad de las mujeres que ha ayudado son cristianas. Muchas de ellas por estar atrapadas entre su teología y la realidad de su situación, a veces le omiten información vital a las personas que desean ayudarlas.

“Tienen miedo de recibir consejos del mundo y al mismo tiempo protegen a sus esposos”, señaló Margarita, quien se convirtió en la consejera principal para mujeres cristianas dentro del refugio.

Don Sapaugh, presidente del Centro de Tratamiento Rapha en Dallas, Texas, E.U.A. dijo que la renuencia a compartir información es especialmente característico de las esposas de pastores que sufren de abuso.”No saben a donde ir”, comentó él.

Muchas de las llamadas que se reciben en el Centro Rapha son de mujeres maltratadas por sus esposos ministros. En ocasiones son de pastores que desean confesar sus actos.

“No existe evidencia de que la incidencia de violencia doméstica en los matrimonios cristianos es menos que el nivel nacional”, expresó Elizabeth Stellas Tippins del Centro de Prevención de Violencia Sexual y Doméstica, una organización sin fines de lucro que se enfoca en casos de clero abusivo. “El problema es que todo se oculta”, añadió.

¿Hay seguridad en la iglesia?

Los cristianos, ya sean ministros o laicos, dicen que un consejo sabio y verdaderamente bíblico es difícil de encontrar. Margarita, que ahora es una misionera casada con un “maravilloso hombre cristiano”, a veces se pregunta si hizo bien al dejar a su ex esposo abusivo. Su pastor una vez le dijo que el matrimonio es más importante que la gente que lo compone. Aunque desde entonces éste ha admitido su error, sus palabras continúan acechándola.

Este tipo de falta de ayuda que Margarita recibió no es inusual, comentó Evans. “Los pastores simplemente no saben cómo aconsejar una mujer que ha sido abusada”, opinó.

¿Por qué las mujeres no están encontrando más ayuda en sus iglesias? Parte del problema dicen los expertos se encuentra en las falsas interpretaciones de lo que la Biblia dice sobre el matrimonio.

El pasaje bíblico que más se usa para “justificar” el comportamiento abusivo es Efesios 5:22-24: “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo”.

Sapaugh dice que este pasaje se ha manejado terriblemente mal. Algunos pastores según señala, “Han establecido criterios hechos por el hombre para lo que es y no es sumisión y así terminan practicando abuso doméstico. Yo sé que esa no es la intención de las Escrituras”. Evans está de acuerdo. La verdad es que la sumisión bíblica no incluye violencia física. La Biblia no apoya que una mujer sea abusada por su esposo, al contrario nos dice que ayudemos a los que no se pueden ayudar a sí mismos (vea Pr. 31:9; Is. 1:17).

Es más los que piensan lo contrario deben terminar de leer el pasaje de Efesios, el cual dice en los versículos 28 y 29 que: “El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia”.

Dos personalidades

Según los expertos, alrededor de la mitad del abuso cometido por un hombre cristiano es físico o sexual, y el resto es emocional que implica manipulación mental. Con frecuencia este segundo tipo de abuso la iglesia lo toma menos seriamente, lo que atrapa a las mujeres en una prisión emocional.

Juan era un hombre divorciado y el líder de alabanza de una iglesia carismática no denominacional. Rebeca era una dama divorciada miembro de la misma iglesia. Ella se había mantenido a distancia por lo que se sorprendió cuando Juan la invitó a salir. En 1990, un año después de su primera salida, se casaron. “Esta vez fui cuidadosa”, expresó Rebeca cuyo primer esposo fue abusivo. “Pensé que estaba segura casándome con un cristiano”.

Pero el hombre con quien se casó Rebeca pasó una transformación repentina. “Él cambió completamente en nuestra luna de miel, y nunca volvió a ser el mismo”, recuerda la contable de 37 años.

Juan la agredía verbalmente, criticaba su apariencia y le decía que era un fracaso como ser humano. El abuso se intensificó, aunque él continuaba dirigiendo la alabanza en su iglesia.

Rebeca buscó la ayuda de un doctor, este le recetó antidepresivos pues ella pensaba que estaba perdiendo la sensatez. Después de dos años, ella le confesó a su pastor lo que estaba sucediendo. Aun así pasaron 8 meses antes de que fuera removido de su puesto de líder de alabanza — aunque todos los líderes en la congregación conocían la situación. Para ese entonces Rebeca se había mudado de la casa.

Antes de la separación ella logró que su esposo fuera a varias sesiones de consejería. Pero los aconsejaron juntos, una práctica que según muchos expertos es la antesala para el fracaso. En el caso de ellos, los expertos estuvieron en lo correcto. Juan se había convertido en un maestro de la manipulación, ignoraba los consejos que le daban y le echaba la culpa a ella por los problemas de ambos. Esto es característico en las relaciones abusivas así como también la abrumadora necesidad del abusador de controlar a otro ser humano.

En casos de violencia doméstica, los expertos concuerdan que la razón principal por la cual es peligroso aconsejar a la pareja junta es porque la víctima puede enfrentarse a peor abuso cuando el agresor escucha lo que le dicen al consejero. Un reciente caso fue el de un marido que golpeó sin piedad a su esposa cuando escuchó lo que ella le dijo al consejero, al día siguiente la esposa se suicidó.

Sufriendo en silencio

Los pensamientos de suicidio ponen a las mujeres cristianas en un lugar muy precario. No sólo se sorprenden de que sus emociones hayan llegado hasta tal punto, sino que temen que hayan dañado su relación con Dios permanentemente.

Consecuentemente, muchas mujeres sufren en silencio. Entre ellas, Victoria, una mujer de 42 años de edad y cristiana desde los 12 años. Victoria creyó que Dios le había traído el hombre de sus sueños cuando conoció a Francisco en 1974. Él era un cristiano recién convertido que había renunciado a su estilo de vida rebelde. Poco después, estableció una nueva vida con su esposa.

Pero a menos de un año después de casarse, su iglesia abrazó las enseñanzas de un movimiento que acentuaba la autoridad de los líderes de la iglesia sobre la vida pública y privada de los miembros de la congregación. De un día para otro Francisco cambió y dejó de ser un esposo amoroso y se convirtió en un tirano. Él le decía a Victoria qué creer, qué leer, cómo vestirse y hasta cómo peinarse. Cuando ella comenzó a preguntar el porqué del control, Francisco la calificaba como rebelde y con falta de sumisión.

Al poco tiempo a Francisco lo nombraron líder en su iglesia, lo cual agregó una nueva dimensión a su necesidad de controlar. Los años de tiranía fueron destrozando la vida de Victoria hasta que llegó al punto que ella simplemente deseaba morir.

En el caso de Victoria, la prominencia de Francisco dentro de la congregación hizo que miembros de la iglesia voltearan la cara cuando se hizo evidente que él había abandonado emocionalmente a su esposa. Él se las había arreglado para conservar su posición en la iglesia, a pesar de sus trámites de divorcio.

Expuesto por la luz

Los matrimonios abusivos no tienen que terminar como el de Victoria. En muchos casos las parejas cristianas han encontrado el camino hacia la sanidad y la reconciliación.

Tomás y Carla se conocieron mientras eran estudiantes en la universidad, estaban envueltos en el mismo ministerio estudiantil. A los pocos meses estaban comprometidos y se casaron poco antes de terminar la universidad. Sin embargo, al poco tiempo los planes de Tomás de asistir al seminario se esfumaron cuando Carla quedó embarazada. Las presiones de proveer para su familia crearon una erupción de violencia contra Carla.

Para ese entonces la pareja vivía en una ciudad de tamaño mediano, lo cual le dio a Tomás el anonimato para abusar de su esposa con impunidad. Eventualmente dos cosas alteraron el rumbo de la situación: un pastor que se atrevió a confrontar la situación y una oferta de trabajo en la ciudad natal de Tomás. En 1983, la pareja se mudó a la ciudad rural donde la familia de Tomás había vivido por generaciones. De pronto él tuvo que enfrentar un nivel de responsabilidad que nunca había conocido. “Vivir en una comunidad pequeña con una población de 2,000 tiene efecto en la vida de una persona”, comentó Tomás. “Tenía un trabajo como maestro y mi comportamiento se reflejaba en mí profesionalmente”.

Para 1985, el abuso había terminado totalmente, y Tomás mantenía relaciones estrechas con personas que lo ayudaban a lidiar con su problema. Mientras tanto, Carla perdonó a Tomás y encontró ayuda emocional entre sus amigas cristianas. Hoy, Carla y Tomás asisten a la iglesia junto a sus cuatro hijos. No cabe duda en la mente de Tomás que lo que puso fin al abuso — y salvó su matrimonio — fue la exposición de la situación. Su mensaje para el abusado y el abusador es claro: hagan que el comportamiento abusivo sea conocido inmediatamente.

“El abuso y la violencia se alimentan en la oscuridad”, dijo él. “Admitir que existe el abuso expone a la luz el pecado. Hemos estado demasiado dispuestos a permitir que los pecados secretos existan. La sanidad se encuentra al exponer los pecados a la luz”.

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Marcia Ford es editora, escritora y periodista cuyo trabajo ha sido publicado en varias revistas internacionales.

Sanidad tras la infidelidad

LA HISTORIA DE GARY
Recorrer el pasillo de la casa aquella noche fue una de las cosas más difíciles que he hecho en toda mi vida. Yo sabía que esto podía ser el final de todo lo que me importaba: familia, amigos, trabajo, iglesia. Me senté en la cama al lado de mi esposa. Levantó la vista, y me dijo: “¿Cómo estuvo tu reunión?” No pude evitarlo —me puse a llorar— otra vez. Acababa de pasar las dos últimas horas en la oficina de nuestro pastor, confesando un secreto que había ocultado durante los últimos años.

“Me estás asustando”, dijo Mona.

Me cubrió con sus brazos tratando de consolarme, pero finalmente susurré mi terrible confesión: “Te he traicionado; te he sido infiel”.

Sabía que nuestras vidas acababan de cambiar, pero no tenía idea de lo que sucedería después. Sentí cómo mi esposa se ponía rígida y se alejaba de mí. Se encogió ante mis ojos, y pensé que se desmayaría. ¿Por qué nos pasó esto? Teníamos un buen matrimonio y tres hijos que amábamos profundamente. Pero el ajetreo de la vida nos alejó poco a poco. Fue así como la amistad con una compañera de trabajo se salió de control. Un toque inocente llevó tramposamente a otros más. Comenzó un romance extramarital, y un día se convirtió en una semana, después en un mes y posteriormente en tres años.

Lo único que yo sabía era que no podía seguir así. Tenía que arreglar mi situación con Dios y, de ser posible, con mi esposa. Por dentro me estaba muriendo. Dios mío, ¿qué he hecho? Sabía que había desgarrado el corazón de la mujer que amaba, que había estado conmigo durante 20 años.

LA HISTORIA DE MONA
Miré el rostro de Gary, y vi que algo trágico había sucedido. Mientras me confesaba su traición, sentí como si estuviera viendo desde lejos a unos desconocidos sentados en nuestra cama.

Lo que sí sabía yo era que la vida nunca sería igual. Yo jamás volvería a ser la misma. El miedo y el dolor me envolvieron. Me costaba respirar. Una tragedia había ocurrido —y me había sucedido a mí.

Le pregunté a Gary si él quería el divorcio. El quería ver si podíamos sanarnos, si yo estaba dispuesta a intentarlo. ¿Sanar? Ni siquiera estaba segura de si podría sobrevivir.

Había vivido completamente engañada. Gary había estado teniendo durante los últimos años un romance con mi mejor amiga, y yo nunca lo había sospechado. No tenía idea de que nuestro matrimonio fuera vulnerable. Gary no era bueno para mentir; siempre pensé que lo sabría si lo hacía. Mis amigos pensaban que él era maravilloso: lavaba los platos y la ropa; cambiaba los pañales. Éramos amigos; podíamos hablar de cualquier cosa. Por supuesto, habíamos tenido nuestros malos momentos en dos décadas de matrimonio, pero nada que no pudiéramos superar. ¿Acaso había sido tan mala esposa?

Sentí indicios de cólera. Tuve náuseas. Pasé el resto de esa noche llorando, sintiendo que el dolor penetraba cada centímetro de mi ser. Me sentí más sola que nunca.

A partir de esa noche, hubo un nuevo calendario en mi vida: antes, durante y después de su infidelidad. Mientras que la carga de Gary empezaba a aliviarse, la mía estaba comenzando a derrotarme bajo su peso aplastante.

UNA HISTORIA DE RESTAURACIÓN
GARY

Cuando nos casamos, sabíamos que nuestro matrimonio funcionaría. Éramos unos buenos amigos que se amaban y respetaban mutuamente.

Cinco años después, Mona se graduó de enfermera, yo inicié mi propia empresa, y tuvimos nuestro primer hijo. Unos años más tarde ambos nos hicimos cristianos Ahora teníamos un vínculo más que nos mantendría firmemente unidos.

Al cumplir 20 años de casados, ambos estábamos muy activos en el trabajo de la iglesia. Pero, aparte de nuestras apretadas agendas, teníamos que criar a tres varones, lo cual estaba resultando mucho más difícil de lo que habíamos imaginado, y rara vez teníamos tiempo o energías para nosotros. Nos repetíamos una y otra vez que “nuestro tiempo” vendría después, cuando en verdad tuviéramos tiempo. Pero lo cierto es que estábamos atrapados en una vida que nos estaba llevando por caminos separados.

Esas primeras semanas después de mi confesión fueron un tiempo borroso. Más tarde supimos que era normal, ya que la revelación de infidelidad es como una muerte repentina. Mona, que antes había sido un modelo de fortaleza, a duras penas podía salir a rastras de la cama. Apenas tenía la energía suficiente para cumplir con su turno en el hospital.

Pero, con excepción de mi sentimiento de culpa y del dolor de ver sufrir a mi esposa, yo estaba experimentando libertad por primera vez en mucho tiempo. De inmediato dejé de trabajar con aquella otra mujer, y corté todo contacto. Al no seguir viviendo una mentira, podía de nuevo pasar tiempo con Dios y disfrutar de su presencia. Hacía todo lo que podía para dejar que Mona pasara tiempo a solas para pensar y llorar. Pero mi mayor desafío era agotador: sabía que tenía que responder sus continuas preguntas lo más honestamente posible. A diferencia de mí, Mona no sabía nada de lo que había sucedido durante los últimos años. Necesitaba poder llenar los espacios en vacíos como un rompecabezas, y yo necesitaba unir pacientemente las piezas —una y otra vez, cada vez que hiciera falta, hasta que ella pudiera entender mejor su vida. Las palabras de cólera no eran raras, ya que la verdad no era agradable.

MONA

Pocos en la iglesia me habrían criticado si hubiera dejado a Gary (Mt 19.9), pero yo sabía que divorciarme no haría desaparecer el dolor; yo tendría que pasar por el proceso de llanto y sanidad, con o sin él.

Esa noche de la revelación hace 17 años fue terriblemente dolorosa, pero también marcó el comienzo de nuestra recuperación. No porque alguno de nosotros creyera que podíamos sanarnos, sino porque sentíamos que no teníamos nada más que perder. Lo único que sabíamos era que queríamos obedecer a Dios, no importa adonde nos llevara eso.

Así que empezamos a ver a un consejero cristiano que confiaba en que nuestro matrimonio podía sanarse. Aunque nos aterrorizaba pensar que tal vez no pudiera. Lo que realmente necesitábamos era hablar con otra pareja que hubiera sido devastada por el adulterio y logrado la restauración. Queríamos ver a personas reales que pudieran decirnos honestamente que el dolor de luchar con este profundo trauma emocional valía la pena. Pero nuestro consejero no podía encontrar a nadie que tuviera la experiencia o las cualidades que se necesitaban en estos casos. Por tanto, dábamos un paso a la vez en un camino cuesta arriba que ni siquiera sabíamos que existía.

Hablamos mucho sobre la infidelidad de mi esposo y sobre nuestro matrimonio, y pronto nos dimos cuenta de que, si bien estaban relacionados, se trataba de dos asuntos distintos. La infidelidad había sido una decisión unilateral de Gary, pero los dos éramos responsables de nuestro matrimonio, y necesitábamos comprender por qué había fallado. También teníamos que volver a aprender a ser sinceros y a escucharnos —caímos en cuenta de que nunca habíamos sido verdaderamente honestos el uno con el otro, y que teníamos cosas que no eran compatibles con un matrimonio saludable. Por supuesto, estas no eran excusas para el adulterio; Gary podía haber decidido hablar de estos problemas con honestidad en vez de buscar consuelo en otra parte. Pero ahora era nuestra oportunidad de abordar cosas de las que no nos habíamos ocupado por mucho tiempo.

Pero después de diez meses de haber comenzado nuestra restauración yo sentía que el proceso de “recuperación” me estaba matando poco a poco. En una sesión de emergencia, nuestro consejero nos ayudó a aclarar un problema ocasionado por una respuesta de Gary. Por alguna razón, escuchar esta voz imparcial más allá del caos emocional nos permitió ver el verdadero problema de manera clara y ocuparnos de él. Salimos de su consultorio con esperanzas renovadas; aunque la lucha no había terminado, yo sabía que podía seguir adelante con el poder de Dios.

GARY

Con el tiempo, y perseverando día tras día, comenzamos a ver los progresos que habíamos hecho. Sentimos por fin que la restauración era posible.

Nuestro consejero nos llamó dos años más tarde, y nos dijo: “¿Recuerdan que una vez me preguntaron si sabía de alguna pareja con la cual pudieran reunirse?” Siguió diciendo: “¿Están ustedes listos para ser esa pareja para otras personas?”

Eso nunca nos había pasado por la cabeza. Hacer esto significaría reconocer ante otros el dolor de nuestro pasado sufrimiento. ¿Se repetirían nuestros peores recuerdos y emociones? Al hablar y orar por la idea, recordamos lo necesitados que habíamos estado nosotros. Por tanto dijimos que sí.

Nuestro primer encuentro con una pareja determinó el rumbo de un ministerio con el que nunca habíamos soñado cuando iniciamos este camino. Después de que todos vimos el enorme impacto de este apoyo en la recuperación de ese matrimonio, fundamos Hope & Healing Ministries (Ministerio de Esperanza y Restauración) junto con ellos. Doce años después, seguimos viendo a Dios actuando de manera poderosa al aconsejar a parejas que enfrentan la misma situación que vivimos nosotros, que se preguntan si habrá esperanza para ellos.

La noche en que Gary hizo su confesión, ninguno de nosotros esperaba que hubiera una restauración. Dudábamos de que el dolor se marcharía. Pero ahora sabemos que el adulterio, por más destructivo que sea, no significa automáticamente una sentencia de muerte para un matrimonio. Encontrar el camino fue lo más difícil que hemos hecho, pero hoy tenemos un matrimonio fuerte y feliz basado en amor, respeto, intimidad y confianza. Y hemos visto una y otra vez que la restauración se ha vuelto una realidad en otras parejas antes desdichadas. La recuperación es un trabajo difícil que requiere de dos corazones dispuestos. El mismo Salvador que permite a los pecadores estar puros delante de un Dios santo, puede restaurar lo que está en ruinas, convirtiéndolo en algo hermoso y deleitable.

por Gary y Mona Shriver

El Desafio del Amor

¿Por qué es tan difícil que el amor perdure?  El amor incondicional es difícil de llevarlo a la
práctica.  Pero si estamos dispuestos a realizar un cambio en nuestra, podremos cambiar nuestro
matrimonio. Un matrimonio exitoso no es un suceso, sino un estilo de vida que se vive en medio
de un proceso de constante cambio.  Sea parte de este desafío de 40 días para que los
matrimonios comprendan y practiquen el amor incondicional.

DÍA 1
La  primera  parte  de  este  desafío  es  Bastante  Simple.   Aunque  el  amor  se  comunica  de  distintas maneras,  nuestras  palabras  a  menudo  reflejan  la  condición  de  nuestro  corazón. Durante  el próximo  día,  decide  demostrar  paciencia  y  no  decirle  nada  negativo  a  tu  cónyuge.   Si  surge  la tentación, elige no decir nada. Es mejor contenerte que expresar algo que luego lamentarás.

DIA 2
Hoy,  también,  además  de  no  decirle  nada  negativo  a  tu  cónyuge.   Realiza  al  menos  un  gesto inesperado como acto de amabilidad.

DIA 3
Las  cosas  a  las  que  le  dediques  tu  tiempo,  energía  y  dinero  cobrarán  más  importancia  para  ti. Es difícil  que  te  importe  algo  en  lo  que  no  inviertes.  Además  de  refrenarte  de  los  comentarios
negativos, cómprale algo a tu cónyuge que le comunique: “Hoy estuve pensando en ti”

 

Ya leiste los primeros 3 desafios, ¿ estás dispuesto a mejorar tu relacion matrimonial, e iniciar el Desafio del amor?  atreveté, aqui te compartimos dos link para que puedas descargarlo.

http://cristianosenlaweb.jimdo.com/app/download/2371759519/4e9f3d67/4e39c0f3e9072e237b5e7615f4101a2dbe715dec
http://jesussalvamifamilia.org/docs/doc/20_El_Desafio_del_Amor.pdf

Nunca olvides que tu vida no se define por un hombre o una mujer si no que por Dios, el debe ser el centro de todo en tu vida, matrimonio, familia, trabajo, ministerio.

 

 

La crianza de los hijos

Si usted es como la mayoría de los padres, confiar plenamente sus hijos a Dios es algo que usted sabe que puede y debe hacer, pero que no le resulta fácil.

Desde el momento en que vemos a nuestros bebés a través de la ventana de la sala de niños recién nacidos del hospital, nos preparamos para protegerlos, educarlos y crear para ellos un entorno en el que puedan florecer y convertirse en todo lo que Dios quiere que sean. En los primeros años, si cometen algún tipo de equivocación, nuestra obligación es perdonarlos. Y no importa la edad que tengan, cuando sufren por algo, queremos hacerles menos dolorosa la experiencia.

Pero es fácil olvidar que no somos nosotros quienes más autoridad tenemos en esto. El Creador que formó a nuestros hijos en el vientre (Sal 139.13), y que ha contado todos los cabellos de sus cabezas (Mt 1.30), tiene un plan para sus vidas. Eso, por supuesto, está bien en teoría, pero ¿cómo confiar plenamente en Dios cuando un hijo se enferma gravemente, o cuando toma una decisión con consecuencias dolorosas, o cuando pasa toda una noche fuera de casa? ¿Qué sucede cuando uno duda de la capacidad que se tiene de criarlos, o cuando la imaginación nos recuerda todo lo que podría salir mal?

Dios nunca dijo que ser padres sería fácil. Pero sí dijo que Él nunca nos dejará ni desamparará (He 13.5). Y nos recuerda que todo lo podemos en Él que nos fortalece (Fil 4.13). Sabemos también que el Señor no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio (2 Ti 1.7). Estas son las promesas a las que podemos aferrarnos, no importa qué luchas tengamos.

Confianza en Dios para equiparlos
Para mi amiga Esperanza, el confiar simplemente en que Dios la ayudaría a ser buena madre, era un gran desafío. Lloró la primera vez que supo que estaba embarazada. “Nunca me relacioné mucho con mi madre”, me dijo. “Entonces, ¿cómo podría criar a una niña sin tener ningún ejemplo a imitar?” Mientras Esperanza conducía su auto yendo al trabajo, le hablaba a su hija por nacer, prometiéndole que sería una madre mejor que la que ella había tenido, y que desarrollaría con ella la relación que nunca había experimentado —todo esto mientras se preguntaba si Dios se habría equivocado.

“En algún punto, las cuestiones de mi pasado afectarían mi relación con mi hija”, dijo. “Pero había olvidado que Dios me había escogido de entre todas las personas del mundo para esta pequeña niña. Ahora veo que Él sabía lo que estaba haciendo, y me dio las herramientas que necesitaba, y cuando las necesitaba, para ser la madre apropiada para mis hijos. Ahora no puedo imaginar ninguna otra clase de vida”.

Confianza en Dios para disciplinarlos
Para mí, una de las cosas más difíciles en cuanto a la crianza, fue no hacer más de la cuenta por mis hijos —no recoger las cosas que dejaban tiradas, no ir corriendo a la escuela porque mi hija había olvidado su ropa de educación física o su clarinete, no comprarles todo lo que pensaban que necesitaban. Puede ser difícil no acudir de inmediato al rescate de nuestros hijos cuando han hecho algo mal. Aun cuando sabemos que la disciplina es para su propio bien, todavía puede ser tentador hacer todo por ellos “solo esta vez”.

Pero tenemos que preguntarnos: ¿Estamos realmente ayudándolos a convertirse en personas de carácter? La Biblia nos da este amplio panorama:

Dios tiene un plan perfecto para la vida de sus hijos (Sal 37.23).
Ese plan implica la disciplina misericordiosa necesaria para convertirlos en los hombres y las mujeres que Dios ha querido que sean (Pr 3.12).
Aun las cosas más difíciles que soporten sus hijos, ya sea por culpa de ellos o de otras personas, pueden ser utilizadas maravillosamente por Dios para revelar su gloria y desarrollar el carácter de nuestros hijos (Ro 8.28).

Carolina, otro amiga, se enfrentó con una pesadilla cuando su hijo fue arrestado por tráfico de drogas. “El saber que mi hijo iría a la cárcel, ha sido uno de los golpes de la vida que me ha hecho sentir más abatida”, recuerda. “Al comienzo, mi esposo y yo nos mantuvimos fuertes, sabiendo que habíamos dedicado nuestro hijo a Dios. Pero a medida que pasaba el tiempo y sus perspectivas se veían peor, sentí que mi fe no era suficiente”.

Ella decidió que tenía que salvar a su hijo, pero cuando éste recibió una sentencia de diez años, se vino abajo. “Entonces Dios me abrió los ojos, y me di cuenta de que mi hijo estaba vivo. Fue entonces cuando se lo entregué realmente al Señor”. Carolina ve ahora la gracia de Dios en la situación de su hijo. “Me doy cuenta ahora de que si hubiera podido encontrar la manera de lograr que lo pusieran en libertad, él probablemente no estaría vivo hoy. Al pensar en todo lo que estuvo metido, la cárcel le salvó la vida. A veces pensamos que somos nosotros los únicos que podemos hacer lo que se necesita. Dios tiene que recordarnos que Él tiene el control, y es mucho más capaz que nosotros para proteger a nuestros hijos”.

Confianza en Dios para salvarlos y guardarlos
Proverbios 22.6 nos dice: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”. Pero, ¿qué sucede cuando vemos a los hijos apartarse de ese “camino”? Tenemos entonces que recordar que nuestros hijos son obras maestras de Dios, creados en Cristo para la gran obra que Él ha dispuesto para ellos (Ef 2.10).

Teresa tuvo siempre una lucha para dejar que Dios hiciera su voluntad cuando se trataba de sus hijos. Pero el Espíritu Santo le recordaba constantemente lo que había sido su historia personal. “Dios me salvó cuando yo tenía quince años y viví muchos momentos difíciles. Mis padres rechazaron mi recién descubierta ‘religión’, e incluso me prohibieron ir a la iglesia. Pero aquí estoy. Comprendí que si Dios podía guardarme de todo, podía sin duda confiar en que Él haría lo mismo con mi hija”.

“Desde que nuestra hija era pequeña”, dice Teresa, “mi esposo y yo creímos que nuestra tarea era, en realidad, hacer hasta lo imposible para criarla. Cuando, en verdad, se trataba de enseñarle cómo quería Dios que viviera, ser ejemplo de devoción para ella con nuestras vidas, dejarle el paso libre, y confiar en que Él se encargaría de lo demás. Eso no significaba que sería fácil verla abandonar el nido. Pero nuestro consuelo era saber que su Padre perfecto nunca la abandonaría ni dejaría de darle lo que necesitara”.

Filipenses 1.6 nos recuerda: “El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”. Nuestro Padre celestial se ha comprometido a terminar todo lo que Él comienza, incluso después de que le devolvamos la batuta que nos entregó.

por Mimi Greenwood Knight