Desarrollar un plan para su vida económica familiar, este es el primer paso hacia la libertad financiera. Proverbios 16:3 dice: “Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán”.
Si no desarrollan un plan juntos no van a poder ponerse de acuerdo y las tensiones por asuntos de dinero seguirán repitiéndose. Sin un plan, el caos es el rey. Para que un plan funcione ambos tienen que estar comprometidos a cumplirlo. Quiero darle algunos principios generales que funcionan y que usted puede aplicar a su vida personal.
Cada familia es un mundo y maneja su situación económica de manera diferente. Usted a su manera y yo a la mía. Cada uno de nosotros debe desarrollar un plan familiar propio. Quiero animarle a que haga un plan a tres, seis o doce meses, que funcione para su familia.
En algunos de nuestros recursos que ofrecemos gratuitamente como la “Guía para controlar sus gastos”, sugerimos porcentajes para cada área de gasto: vivienda, transporte, educación, ahorro. Dichos porcentajes son ejemplos de cómo aplicar los principios bíblicos a nuestras finanzas. Las familias que viven en Canadá, Estados Unidos o Puerto Rico pueden utilizar los porcentajes que usamos como ejemplo. Pero si usted no vive en esos países y está sujeto a la hiperinflación de nuestra Latinoamérica, lo importante es que cuando usted sume los porcentajes de todas las categorías de gasto, dicha suma le dé el cien por ciento de su salario mensual, y no el ciento diez o ciento veinte por ciento.
Si sus gastos exceden su ingreso, de seguro ya carga con el monstruo de la deuda adonde quiera que vaya, y por más que quiera quitárselo de encima no va a poder, porque sus gastos exceden a sus ingresos.
Se cuenta la historia de un hombre que no conocía al Señor Jesús como su salvador personal. En cierta ocasión, cuando viajaba con algunos amigos por el campo, se sentó al borde de un pozo de agua, y cuando se sentó, se cayó. Mientras iba cayendo gritó: “¡Señor, si tú me salvas voy a servirte durante toda mi vida!”. Cuando llegó al fondo se puso de pie y se dio cuenta de que estaba bien. Entonces dijo: “Gracias, Señor, ahora voy a servirte durante toda la vida”. Desde entonces, dedicó el resto de sus días y su energía a empujar gente dentro de los pozos de agua para que aceptaran al Señor en sus vidas.
El ejemplo es algo risueño, pero la enseñanza es seria. Lo que funciona en mi circunstancia familiar, no necesariamente funcionará en la suya. Guíese por los principios bíblicos. Por ejemplo, el principio bíblico nos enseña que debemos planear durante el verano de nuestras vidas para cuando llegue el invierno. En Estados Unidos posiblemente usted tenga un plan de retiro; en Argentina tal vez compre algunas propiedades y las alquile, o quizás tenga muchos hijos y confía en que ellos le ayudarán cuando llegue a la edad madura. Lo importante no es cómo lo haga. Lo importante es que usted tenga un plan económico familiar.
Dr. Andrés Panasiuk
